Desde que ganara las elecciones hace ya, casi un año, al presidente de los Estados Unidos, Donald Trump, le continúa el goteo de escándalos dentro de su partido. Ahora el turno ha sido para Paul Manafort, ex-director de campaña de Trump. Manafort es acusado de conspiración contra Estados Unidos.

Rick Gates, mano derecha de Paul Manafort y cercano al presidente también ha sido puesto bajo vigilancia. Por otro lado, George Papadopulos, que fue consejero delegado en política exterior de Trump, se declaró culpable de mentir sobre los lazos que mantenía con Rusia. Ahora mismo, a Manafort y Gates se les ha puesto hasta un total de 12 cargos, de los cuales se encuentran; conspiración por lavar dinero, ser agente no registrado de una autoridad extranjera, hacer declaraciones falsas y no presentar informes de bancos extranjeros y cuentas financieras. Si bien los cargos de Manafort no están vinculados directamente con la campaña de Donald Trump, son los primeros que van a tener que enfrentarse a la justicia como parte de la investigación que se mantiene sobre la posible interferencia de Moscú en las elecciones presidenciales de 2016.

¿Quién es Paul Manafort?

Paul Manafort, fue uno de los jefes de campaña del presidente de Estados Unidos, Donald Trump. Es un estratega republicano y fue asesor de las campañas presidenciales de Ronald Reagan y George H. W. Bush. En 1980 abrió una firma de cabildeo y trabajó para líderes extranjeros controvertidos como gobernantes militares en Filipinas y en la República Democrática del Congo. Fue asesor del ex-presidente de Ucrania Víktor Yanukóvich, en un tiempo en el que Estados Unidos se oponía a Yanukóvich por sus lazos con el líder de Rusia, Vladimir Putin. Manafort trabajó para un partido prorruso en Ucrania. Originalmente contratado para salvar a Trump de una derrota en la Convención Republicana, se convirtió en su jefe de campaña en junio de 2016. Pero fue obligado a renunciar meses después por sus relaciones con oligarcas en Ucrania y Rusia.

Otros escándalos en las altas esferas del poder ‘yankee’

Antes de que saliera lo de Manafort, dentro del seno presidencial se decía que podrían salir a la luz nuevos dossieres referentes al caso del asesinato de John Fitzgerald Kennedy, pero finalmente el Gobierno se echaba atrás para indagar un poco más en el tema antes de sacar un tema que, tiene varias corrientes de conspiración.

El escándalo mayor dentro de la política en Estados Unidos fue el ‘‘Watergate”. Este suceso tuvo unas consecuencias tan estruendosas, que el por entonces presidente de Estados Unidos, Richard Nixon tuvo que dimitir. Tras unos arduos pasos, finalmente saltó a las noticias que ex miembros de la CIA, que se relacionaban con el partido republicano, entraron de noche y cuando no había nadie, a las oficinas donde se alojaban los miembros del partido democrata. Estas oficinas se llamaban Watergate, situadas en Washington DC y, por eso, se le dio ese nombre al caso.

Un confidente con la prensa, llamado Garganta Profunda fue la persona que se dedicó a ir revelando poco a poco los pasos que tenían que seguir para conseguir llegar hasta el final del caso. En septiembre de 1972, el caso salió a la luz y fueron llevados a juicio diversos implicados. Finalmente en enero de 1973, fueron condenados por robo, conspiración y espionaje.